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25 de fev de 2011

Bem nojento! Sorvete de leite materno

Un helado de leche materna es boom en Londres

Se llama “Baby Gaga” y está suavizado con vainilla y ralladura de limón. Quince mujeres aportaron la materia prima. Se agotó en la primera semana. Cuesta 23 dólares.


 
Se suele afirmar que ‘sobre gustos no hay nada escrito’ cuando se habla de extrañas costumbres, tanto culinarias como de otra índole. Esta frase cabe perfectamente para describir al llamado “Baby Gaga”, un helado hecho de ¡leche materna!

Un café londinense en el barrio turístico de Covent Garden ofrece helado hecho de leche materna, suavizado con vainilla de Madagascar y ralladura de limón.

A la mezcla la llamaron "Baby Gaga" y esta semana causó furor en Londres, donde se agotó a pesar de su elevado precio en comparación a otros gustos: 14 libras (unos 16.5 euros, 22.5 dólares).

 
La tienda colocó en Internet un anuncio para reclutar a madres dispuestas a vender su leche para poder hacer los helados. Unas 20 mujeres contestaron al anuncio y aportaron la materia prima. Siguieron los mismos criterios que para los donantes de sangre.

Según la prensa local, el dueño del café y fundador del fabricante Icecreamists, Matt O' Connor, aseguró que "si la leche es buena para nuestros hijos, también lo será para el resto". "Aunque algunos muestren rechazo, se trata de un auténtico producto biológico, absolutamente natural”, declaró a la cadena británica BBC.

Victoria Hiley (35), una de las mujeres que aportó leche, no ve nada malo en este tipo de helado. Al contrario, cree que puede servir de campaña publicitaria en pro de la leche materna para los bebés. “Si los adultos se dan cuenta de lo bien que sabe, quizá vuelvan a dar el pecho con más frecuencia a sus hijos”, señaló a los medios.

Por el aporte, Haley recibió 15 libras por un cuarto de litro, que según ella “también resulta un medio contra la recesión”. “Sabe como cualquier yogurt”, dijeron los primeros curiosos en probarlo.

Si uno anda por Londres, será cuestión de pasar por el café, sacarse los prejuicios, cerrar los ojos y meterse la cuchara en la boca, para luego comprobar que es verdad una de las tantas frases populares que se puede armar con la misma fórmula: “Gustos son gustos, dijo una vieja y le puso dulce de leche al locro”.

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